Ángel Ricardo Ricardo Ríos

Ángel Ricardo Ricardo Ríos nació en 1965 en Holguín, Cuba. Realizó sus estudios profesionales en Cuba, transitando por tres niveles de enseñanza de artes plásticas: desde 1981 cursa en la Escuela Elemental de Artes Plásticas, en 1984 ingresa al Nivel Medio en la Escuela de Artes Plásticas de San Alejandro, y en 1989 se integra al Instituto Superior de Arte.

En 1992, la obra de Ángel Ricardo Ríos formó parte de importantes exposiciones de arte cubano contemporáneo en México y fue impulsada a partir de 1994 por la galerista Nina Menocal a nivel nacional e internacional en ferias de alto prestigio. Destaca su exposición individual “La Casa Cómoda” en la Galería Nina Menocal, así como “Performance” en La Galería Habana (Cuba), “Suave y Fresco” en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, “El objeto esculturado” en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de La Habana (Cuba), “La década prodigiosa: plástica cubana de los 80” en el Museo Universitario del Chopo, UNAM (México D.F.), Expoarte Guadalajara en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (Guadalajara, Jalisco, México), “Instalaciones” en la Galería Art & Idea (México D.F.), “Erógena” en el Museo de Arte Álvar y Carmen T. de Carrillo Gil (México D.F.) y en la Stedelijk Museum loor Actuele Kunst de Gante (Bélgica), en la Bienal de pintura Rufino Tamayo XI Edición (México D.F.), en la Galería MYTO Arte Contemporáneo (México D.F.), en la Bienal de Artes Plásticas de Monterrey (Nuevo León, México), en la Bienal de la Habana VIII Edición en El Aire Centro de Arte (México D.F.), entre muchas otras exposiciones más.

Su obra ha recibido distinciones y reconocimientos en el contexto cultural mexicano, del cual Ángel Ricardo Ríos forma parte y desde donde se proyecta a espacios de Europa y Norteamérica; entre estos premios se encuentran los otorgados por el Salón Nacional de Artes Plásticas de La Habana (Cuba), por el Instituto Superior de Arte de La Habana (Cuba) en el Festival de Creación, recibe también en 1988 el Poster Prize por parte del Intenational Students Organization de la Habana (Cuba) y ha sido nombrado Artista Seleccionado en el Primer Concurso de Escultura al Aire Libre en el Corredor Cultural de la Roma (México, D.F.), así como el Gran Premio Omnilife 01 (Guadalajara, Jalisco).

Además, el autor ha realizado una intensa labor docente en la Escuela Nacional de Arte de San Alejandro (La Habana, Cuba) como profesor de la cátedra de escultura, así como profesor de arte contemporáneo en el Instituto Pedagógico de Arte José Varona (La Habana, Cuba). Como un artista que necesita estar actualizado, Ángel Ricardo Ríos ha cursado varios talleres entre los que se destacan el Taller de Arte Contemporáneo en la Universidad Iberoamericana (México D.F., 1993) y el Taller del mismo nombre en la Galería Nina Menocal (México D.F., 1997).

Las galerías que en sus colecciones poseen obra de este renombrado creador plástico son la Galería Ángel Romero de Madrid, España, La Galería Habana de La Habana, Cuba, la Galería Jacob Carpio de San José, Costa Rica, Galería Myto en México D.F. y la Galería Nina Menocal en México D.F.

También es importante destacar que una de las más reconocidas revistas de arte contemporáneo a nivel internacional, Art Nexus, publicó en el 2003 un artículo dedicado a Ángel Ricardo Ríos destacando su trabajo como artista de nuestra época.

La segunda individual madrileña de ángel Ricardo Ricardo Ríos (1965) prolonga la impresión, avanzada en aquella primera de 1999, de estar ante uno de los artistas latinoamericanos (o cuanto menos, antillanos) más interesantes de su generación; la misma que en su Cuba natal surgiera en los últimos años 80 con signos de distinción rupturista. Por otra parte, esta muestra de pinturas y dibujos permite constatar el progresivo acercamiento de Ricardo Ríos a la faceta más elemental de su trabajo (la idea) y el consiguiente alejamiento con respecto a unos orígenes muy apegados al objeto en una escultura cercana al ready-made. En esta El jardín de los tapices el artista se mantiene unido por un lazo irrompible a los paisajes compuestos por objetos domésticos, esencialmente mobiliario y menaje de apariencia palaciega que han perdido su función para convertirse en extraños organismos. La primera apariencia de tales cosas es la de muebles sacados de la mansión del villano Joker (versión Alan Moore). Un manicomio mullido, lujoso y grotesco donde los sofás se retuercen hasta no servir para sentarse, los escabeles son balancines absurdos, almohadones o cojines se agrupan y se mueven como babosas, o son devorados por otros útiles que parecen plantas carnívoras. En ocasiones, los extraños seres parecen metamorfosearse ante nuestros ojos y en su mutación adoptan formas de hongos temblorosos. En otras, segregan algún humor interno. En definitiva, queda en la obra del cubano lo más esencial: un universo personal, entre burlón, crítico y fantástico que compone un conjunto alucinado, sensual y violento. Universo paralelo de alguna forma al de la Alicia de Carroll cuya decidida exploración, unido a la soltura estilística, la simplificación de la factura y la solvencia técnica, se han vuelto necesarios.